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BANCO MUNDIAL: el comercio es vital para el crecimiento de la región

Actualizado: 18 de noviembre de 2020

En el informe “El gran cambio: restaurar el crecimiento a través del comercio”, el Banco Mundial (BM) considera el comercio como un factor esencial para el crecimiento futuro de América Latina.

Según el BM, los países de América Latina y el Caribe comienzan a mostrar signos de recuperación económica y un aumento en el volumen de las exportaciones, que incluyen productos de mayor calidad.

En 2016, se espera que la economía de la región se contraiga un 1,1%, pero al año siguiente se espera que el PIB regional se recupere un 1,8%. Este aumento se debe al crecimiento esperado del 1,5% en América del Sur en 2017. Cabe señalar que México, Centroamérica y el Caribe (subregión que depende menos de las exportaciones de materias primas y está más vinculada a la recuperación económica de Estados Unidos) seguirá con datos positivos este año (2,4%) y también el año que viene (2,7%).

El informe advierte sobre la constante reducción de los precios de los commodities exportados por la región y advierte que no podrá depender tanto de la demanda interna para crecer, como lo hizo en épocas en que los precios de las materias primas eran más altos. Para aumentar la actividad económica en América Latina, es crucial prestar atención a los compradores externos.
Sin embargo, cuando la región está lista para hacer los esfuerzos necesarios y fortalecer su presencia en los mercados internacionales, parece que el mundo va en la dirección opuesta, ya que el comercio global está en declive debido a la reducción de las importaciones de China y del este de Asia.

La caída de los precios de las materias primas, combinada con otros factores externos, ha estado derribando a las economías latinoamericanas. Estas economías deben realizar reformas para lograr lo esperado para 2017, que será generalizado a toda la región, excepto Venezuela.

La menor demanda de China y otras economías internacionales y el mayor interés en los Estados Unidos de América han afectado las posibilidades de crecimiento de toda la región latinoamericana, región para la cual el Banco Mundial recomienda la transición a un nuevo paradigma económico.

La buena noticia para el subcontinente es que hay evidencia de que los países latinoamericanos están aumentando la producción de productos procesados para la exportación, incluidos productos nuevos y de mejor calidad, que encuentran nichos de mercado en Estados Unidos y Europa. La región latinoamericana también ha hecho un esfuerzo por reemplazar las importaciones provenientes de fuera de la región con productos y servicios producidos efectivamente dentro de la región. Los países con un tipo de cambio flexible también han buscado diversificar sus exportaciones y su destino.

Los ajustes macroeconómicos pendientes se concentran en América del Sur, donde se encuentran la mayoría de las economías exportadoras de materias primas y que han sufrido más la caída de los precios. Perú, Chile y Paraguay cumplieron sus ajustes y ahora pueden centrarse en otros temas igualmente importantes, como la lucha por una mayor equidad social.

Los países que logren equilibrar su macroeconomía tendrán más oportunidades en el futuro para invertir más y mejor en educación e infraestructura, que son esenciales para apoyar el cambio hacia una mayor producción de bienes y servicios comercializables. Sin este cambio, será difícil para la región alcanzar los niveles de crecimiento necesarios para recuperar los avances sociales observados durante el auge de las materias primas.

El Banco Mundial reitera así la necesidad de un cambio importante que consolide el crecimiento previsto para 2017 en América Latina para superar la recesión de 2016 provocada por la caída de los precios de las materias primas, la falta de reformas estructurales y de nuevos sectores productivos orientados a la exportación.

Augusto de la Torre, economista jefe para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, recomendó que esta región invierta en una mayor exploración de la integración regional, en un cambio productivo en los sectores exportadores y en una demanda interna menos dependiente del consumo. Para las economías sudamericanas será muy importante fortalecer la demanda externa con la incorporación de nuevos sectores exportadores que complementen los de materias primas.

La integración regional también puede crear una región más eficiente y puede ser una de las recetas para un mayor potencial de crecimiento latinoamericano.

Sin embargo, existen riesgos de que el crecimiento latinoamericano no se consolide. Si el comercio internacional no se recupera, si el crecimiento de China no es el esperado y si la demanda externa se reduce mucho más, a América Latina le resultará aún más difícil recuperarse y mejorar su situación económica.