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PORTUGAL: UN ARQUITECTO RELEVANTE PARA ABORDAR LOS DESAFÍOS DE AMÉRICA LATINA

En 1992, con motivo de la celebración del 500 aniversario de la llegada de Cristóbal Colón a América, Carlos Fuentes escribió un ensayo titulado Espejo enterrado, en el que se refirió a la construcción de América como una obra «creciente pero inacabada, enérgica pero lleno de problemas aparentemente insolubles.» 31 años después, este trabajo aún está lejos de estar completo.

En su más reciente informe, Estudio Económico de América Latina y el Caribe, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) concluyó que, el próximo año, la región enfrentará un bajo crecimiento económico, altos niveles de inflación y deuda pública. Se espera que el Producto Interno Bruto (PIB) regional crezca un 1,5%, ligeramente por debajo del 1,7% estimado para 2023.

El complejo escenario regional se ve agravado por un contexto global de incertidumbre financiera y una fuerte desaceleración del comercio y el crecimiento globales. Por si esto fuera poco, la Cepal pronostica que, si no se invierte en adaptación y mitigación del cambio climático, «el bajo crecimiento en América Latina y el Caribe podría empeorar». Este escenario convulso, que afecta a todos los países de forma transversal, sólo puede resolverse mediante una respuesta multilateral y conjunta.

Los bancos multilaterales de desarrollo (BMD) han ayudado a afrontar la compleja realidad de América Latina, especialmente durante la recuperación tras la pandemia de Covid-19. Si bien el financiamiento total de las instituciones multilaterales en 2021 superó los objetivos de financiamiento climático para 2025 establecidos en la Cumbre de Acción Climática del Secretario General de las Naciones Unidas, desafíos más grandes como los que enfrenta la región (y el mundo) requieren un compromiso adicional de estas instituciones y sus países miembros. El informe de la CEPAL destaca este punto al resaltar la necesidad de aumentar el financiamiento para sostener las trayectorias de inversión en el tiempo y la importancia de políticas macroeconómicas internas que favorezcan la movilización de recursos entre países.

Portugal tiene la oportunidad de desempeñar un papel en esta importante misión, concretamente a través de su participación en los dos principales bancos multilaterales de desarrollo de América Latina: el Banco Interamericano de Desarrollo y CAF – Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe. Ambos bancos están impulsando nuevas asociaciones entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe, con el objetivo de impulsar la inversión y el comercio. Esto no sólo ayuda a la región, sino que también coloca las soluciones latinoamericanas y caribeñas en la órbita de los foros internacionales de toma de decisiones. Un ejemplo de ello es la reciente reunión celebrada en Madrid titulada Relaciones UE-América Latina y el Caribe, donde estuvo presente IPDAL, en la que ambas regiones buscaron establecer una agenda de desarrollo conjunta basada en la difusión de experiencias compartidas.

Portugal tiene una oportunidad única de profundizar su impacto en su continente hermano. Para ello, es imperativo aumentar el capital social y que el Ministerio de Relaciones Exteriores continúe fortaleciendo las relaciones con los países latinoamericanos. Sólo así será posible reforzar los mecanismos financieros que faciliten la inversión y crear economías fuertes que impulsen un crecimiento dinámico y sostenible. Sólo así será posible contrarrestar los efectos negativos de las predicciones del último informe de la CEPAL. Sólo así América Latina podrá resolver los «problemas aparentemente insolubles» a los que se refirió Carlos Fuentes en su ensayo Espelho Enterrado hace más de tres décadas.

Artículo de opinión de Gastón Ocampo publicado originalmente en Diario de noticias , 16 de septiembre de 2023